La hipoteca variable de Banco Santander tiene un funcionamiento sencillo pero que debes vigilar: tu interés se revisa cada cierto tiempo según lo que haga el Euríbor, al que se le suma un diferencial fijo que negocias al principio.
Antes de lanzarte, tienes que tener claro cómo se calcula tu cuota, por qué puede cambiar y si las bonificaciones valen la pena en tu caso.
Para una visión general de este préstamo, puedes consultar la página principal de la hipoteca variable Santander.
A diferencia de una fija, aquí la cuota no será la misma durante toda la vida del préstamo. En el Santander, tu interés se monta con dos piezas:
Un índice de referencia (normalmente el Euríbor).
Un diferencial fijo que el banco no te puede tocar una vez firmado.
Esto significa que, si el mercado baja, pagas menos; pero si sube, tu cuota subirá con él. Es un producto para quien prefiere arriesgar un poco a cambio de no pagar el “extra” de seguridad de una fija
Para saber qué interés pagarás, solo hay que sumar:
Euríbor + diferencial Santander = Tu interés total
Por ejemplo, si el Euríbor está al 2,50% y tu diferencial es del 0,80%, pagarás un 3,30%.
El papel del diferencial y su relación con las bonificaciones lo explicamos a fondo en las bonificaciones y vinculaciones Santander.
El funcionamiento del índice de referencia y la forma en que se aplica el diferencial se explican con más detalle en el análisis sobre Euríbor y diferencial de la hipoteca variable bonificada de Banco Santander.
Tu cuota no cambia cada día. Santander sigue estos pasos técnicos para actualizar lo que pagas:
Durante los seis primeros meses se aplica un tipo fijo promocional. En esta fase tu cuota no depende del Euríbor.
Desde el séptimo mes, el interés pasa a calcularse como:
Euríbor + diferencial firmado.
Aquí es donde empieza la verdadera exposición al mercado.
A partir de ese momento, el Euríbor se revisa con la periodicidad establecida en contrato (normalmente anual).
En cada revisión:
La nueva cuota se mantiene hasta la siguiente revisión.
Este sistema implica una exposición directa a la evolución del Euribor, cuyos efectos se analizan en profundidad en el estudio sobre los riesgos reales de la hipoteca variable Santander.
Un experto analiza tu caso de forma orientativa, sin compromiso.
Mucha gente se confunde: las bonificaciones no tocan el Euríbor. Lo único que hacen es bajar el diferencial si cumples requisitos como:
Traer tu nómina.
Contratar seguros de vida o hogar con el banco.
Usar sus productos digitales.
Cómo afectan estas condiciones a tu bolsillo mes a mes se desarrolla en nuestro análisis sobre las bonificaciones y vinculaciones en la hipoteca variable Santander
Mira la diferencia real para un préstamo de 240.000 € a 25 años con el Euríbor al 2,50%:
| Escenario | Diferencial | Interés Total |
| Sin bonificar | 1,20%
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3,70%
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| Con bonificaciones | 0,80%
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3,30%
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Ese “pequeño” 0,40% de diferencia se traduce en miles de euros extra que te ahorras (o regalas) a lo largo de los años.
Antes de estampar la firma, fíjate bien en estos puntos que nosotros siempre auditamos:
Diferencial mínimo y máximo: Para saber cuánto es lo máximo que podrías llegar a pagar.
Cada cuánto se revisa: Si es cada 6 meses, tu cuota bailará más que si es cada 12.
Coste de las bonificaciones: A veces el seguro del banco es tan caro que no compensa la rebaja del diferencial.
Comisión por pagar antes: Lo que te cobran si quieres amortizar capital.
Muchos de estos aspectos contractuales se desarrollan con más detalle en el análisis sobre las letras pequeñas y cláusulas a vigilar en la hipoteca variable de Banco Santander.
Entender la teoría está bien, pero lo que importa es tu número. Para avanzar, te recomiendo echar un ojo a la simulación de hipoteca variable Santander con distintos escenarios de tipos para ver si realmente te salen las cuentas.